La gran misión de la educación

maestroEste 15 de Mayo se ha vuelto celebrar el día del maestro, reconociendo la labor de cuanto hombre y mujer se dedica a la labor educativa o docente de manera profesional y habitual. Es momento, pues, de darles la debida honra a aquellos profesionistas que se entregan en cuerpo y alma a la educación de cuantos quieren acceder al mundo de la sabiduría, y en especial a los que, superando muchas limitantes y obstáculos, son y han sido los pilares de la educación pública y básica en México.

Si bien es cierto que la labor educativa ha estado presente a lo largo de la historia de toda la humanidad, debemos de reconocer que se ha dado un amplio proceso de desarrollo pedagógico a lo largo de los siglos: es bien cierto que los primeros educadores, en todos los aspectos y en todas las épocas, son los padres que han parido a sus hijos y procurándoles siempre el bienestar, los educan para ser hombres de bien (los primeros años de vida de cualquier persona son fundamentales para toda la educación futura); posteriormente se trataría de los sabios, ancianos, sacerdotes, y cualquier otra autoridad del pueblo que transmitía el conocimiento de su oficio y de la tradición a las nuevas generaciones; y es en la antigua Grecia donde mejor observamos la preocupación por la educación de los jóvenes por manos de los filósofos y los sofistas; posteriormente en la Edad Media es dentro de las catedrales donde surgen sistemas educativos que han perdurado hasta el día de hoy, bástenos mencionar las catedrales; finalmente para llegar a la época moderna con la influencia del iluminismo y demás corrientes filosóficas y pedagógicas donde se empiezan a crear los actuales sistemas educativos, hasta llegar a las directrices que a todo el mundo llegan de mano de instituciones como la UNESCO.

Si bien de todos es sabido que la educación es esencial para la formación humana, no debemos de olvidar que en ella está el germen de las nuevas generaciones y sobre todo el porvenir de la sociedad, tanto nacional como internacional, por ello es necesario recordar que la esencia de la educación está en hacer del pupilo un buen ciudadano, pero sobre todo un ser virtuoso. Y por virtuoso entendemos aquellos hábitos que llevan a los hombres a mejor obrar el bien y a perfeccionarse en relación a su último fin, la felicidad.

Ahora bien, el gozo por esta celebración y la alta expectativa del ideal de educación, no debe dejarnos en las nubes sino que debe de darnos los criterios y las fuerzas esenciales para poder juzgar críticamente los problemas educativos en los cuales nuestro pueblo se sigue doliendo: la falta de infraestructura en todos los niveles educativos, la falta de escuelas en zonas rurales, la incapacidad de las universidades para matricular a la mayoría de los aspirantes, la falta de capacidad de unos cuantos maestros y planes educativos, así como el desentenderse que tienen muchos alumnos y padres de familia con respecto a la educación en sí.

Y ahí está precisamente “la cosa”, “el meollo del asunto”, el punto culmen de la gran misión de la educación: pues siendo tres los actores de la educación (docentes, alumnos y padres de familia), se le ha dejado la carga a sólo uno de ellos, cuando lo que se necesita es una armonía entre todos para poder mejorar la situación educativa del país. No mencionamos ahora las deficiencias causadas por las instituciones o el gobierno, igual de importantes, y con la gran obligación de sustentar y apoyar la educación brindada por los padres de familia y los docentes.

Finalmente el día del maestro es buena causa de una interesantísima reflexión sobre la educación y el papel que cada uno de nosotros está haciendo para mejorarla en nuestra sociedad, así que lo invito, querido lector, a reflexionar por un par de minutos: ¿qué puedo hacer yo para mejorar el nivel educativo de nuestra patria?

Esteban Malaquias Chávez

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