El Abismo

abismocolumnLa mentira del voto útil

Existe un concepto que en redes sociales está tomando cada vez más relevancia, ahora que nos encontramos en la recta final de unas elecciones cada vez más raras y ridículas de lo que de por sí ya son en México.

Este concepto es esgrimido principalmente por simpatizantes del partido Morena para convencer a indecisos, u otros votantes ya con candidato definido que la “mejor” opción es Delfina Gómez. Este concepto, como es evidente por el subtítulo de esta columna, es el “voto útil”.

Según Wikipedia, el voto útil se basa en otorgar “máxima importancia a ganar la elección concentrando el voto, a la vez que busca evitar la dispersión del voto en múltiples alternativas”. Es decir, en elecciones con gran oferta de candidatos, el voto útil es “apostar por el caballo” que vaya a la cabeza en las encuestas o que vaya en segundo lugar, a fin de que la competencia se cierre a dos candidatos, y, en casos como el nuestro, se retire al partido en el poder.

El hecho de que existan actores políticos que se sientan con la autoridad –de cualquier tipo– de decir que tu voto no vale simplemente porque no apoyas a un candidato “puntero”, me parece no sólo despreciable, sino abiertamente anti democrático.

Voy a hablar por mí en este punto: A mí no me podría importar menos si Delfina Gómez lidera las encuestas, si es hija de un albañil, o si es maestra. El padre de Javier Duarte fue un héroe rescatista del terremoto del 85 y eso no detuvo a su hijo de matar niños con cáncer. Los políticos me hicieron mal pensado.

A mí lo que me interesa es que la persona que me va a gobernar sea lo suficientemente capaz de hacer tan difícil tarea. En este sentido, repito, desde mi muy particular punto de vista, la que medianamente he investigado su competencia para el servicio público es Juan Zepeda. Y eso no me hace, de ninguna manera, simpatizante del PRD.

Y aquí va la realidad. Apréndanselo bien: El único voto inútil es el voto desinformado. Todo voto es útil, si es por el candidato que ustedes quieren.

Que no les vengan a decir lo contrario. La base de la democracia es votar por quien ustedes quieran. Nadie puede venir a desprestigiar su voto. Así voten por la señora de la tienda de la esquina (que viendo lo visto, habría probabilidad de que fuese más competente que muchos candidatos), y así esa hipotética candidata tuviese el 0.00001% de los votos, sigue siendo un voto útil, porque ustedes depositaron su confianza en el mismo.

Si la gente de Regeneración Nacional hubiese necesitado de la masa electoral que sigue a Juan Zepeda y Óscar González, habrían pactado una alianza desde el principio para aglutinar todos esos sufragios. Es dolorosamente obvio que la arrogancia desmedida de López Obrador se extrapoló a Morena; ellos, hasta hace un par de semanas, presumían que solitos podían derrotar al monstruo megalítico que es el voto duro del PRI. Ahora que vieron que no basta, que salieron a la luz los escándalos de Delfina, y el crecimiento a pasos agigantados de Zepeda, quieren drenar esos votos a su propio molino.

No se trata de simplemente sacar al PRI del gobierno. También hay que pensar en el después. Se trata de que nos gobierne alguien capaz, y en ese terreno, las caducas encuestas de hoy tendrán peso nulo.

No voy a claudicar, bajo ningún motivo, mis ideales y mi información por el beneficio de un partido que hará lo que sea para ganar el 2018. Si va a perder el candidato que yo apoyo, que pierda con dignidad y el menor margen de votos posible. Si va a ganar, mismo caso.

Piénsenlo bien.

Héctor Castañeda

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