Día de la Madre, homenaje por excelencia

Mamá con hijosEste 10 de Mayo, en nuestra Patria, como cada año, celebramos a nuestra mamá: rosas por montón, serenatas, peluches, chocolates, artesanías de los más pequeños, festivales escolares, restaurantes con casa llena,  son unas de las cuantas cosas que engalanan una de las celebraciones más importantes del año.

La maternidad es y ha sido símbolo de alta estima en todos los pueblos y todas las épocas de la historia –aún en la nuestra a pesar del feminismo y la ideología de género-, como lo testimonian las antiguas esculturas que encontramos presentes en la mayoría de las antiguas civilizaciones, principalmente de la madre amamantando al bebé; las poesías dedicadas a la madre en las distintas obras literarias; y las centenas de pinturas dedicadas a ellas.

El sentido festivo del día de la madre, sin duda es una expresión natural de alegría y felicidad por el hecho de celebrar a quien nos dio la vida, y nos ha dado la educación y los cuidados para ser hombres de bien. Entre los antiguos rastros de los homenajes a la madre, podemos mencionar como ejemplo las celebraciones a Rea (madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades) entre los griegos, después llamada Hilaria por los Romanos; posteriormente, por la expansión del cristianismo, se cristianizaron estas celebraciones para honrar a la Virgen María, madre de Jesucristo (es interesante la labor en pro de la mujer que ocasionó la devoción y las fiestas marianas, principalmente en el mes de mayo que está dedicado a ella); en la época moderna, siglos XIX y XX, se realizaron varios actos en reconocimiento de las madres y la mujer principalmente por activistas en Inglaterra y Estados Unidos; finalmente, en nuestra Patria, la fecha de la fiesta empezó a conmemorarse institucionalmente a partir de 1922 por iniciativa del director de Excelsior Rafael Alducín, motivado por el entonces secretario de educación, José Vasconcelos (otras versiones aluden a la influencia de un movimiento feminista yucateco).

El hecho de conmemorar institucionalmente a la madre, no se trata de una mera muestra afectiva a cada una de nuestras madres, sino que alude a la vocación principal de la mujer: la maternidad, no sólo en el aspecto físico sino en el espiritual. Mas no se malinterprete está afirmación, que no es excluyente ni contradictoria con otro tipo de vocaciones entre las mujeres como la que respecta a la realización profesional, económica y civil, todo dentro de un marco de igual dignidad y equidad con el varón. Pero sin duda se ha de reconocer el misterio de la maternidad misma, no sólo por la belleza intrínseca de dar y transmitir la vida, sino por la gran labor educacional que las madres de todas las épocas han hecho para la preservación y engrandecimiento de la humanidad, de la cultura y de la patria. Labor, pues, que se vuelve uno de los pilares de la vida, elemento irremplazable y fundamento del devenir personal y social.

Y a pesar de que decidirse por la vocación de la maternidad suele terminar en el anonimato ante la historia, no podemos sino alabar, reconocer, festejar, loar y amar a quienes le debemos lo que hoy somos. Este diez de mayo recordamos, pues, la vigencia y magnitud de aquel adagio: “educa a un niño y formarás un hombre, educa a una niña y formarás una familia, y con ella una gran nación”. Es pues el momento de reconocer la labor y el valor de estas heroínas que dan todo a cambio de nada, ¡gracias mamá!

¡Feliz día de la Madre!

Esteban Malaquias Chávez

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